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El cambio climático está contribuyendo a una creciente frecuencia e intensidad defenómenos meteorológicos extremos, lo que representa riesgos crecientes para la infraestructura energética. La investigación científica indica que las tormentas de granizo están produciendo granizos más grandes, las tormentas se están volviendo más potentes, las olas de calor duran más y los incendios forestales se propagan con mayor rapidez.
En estas condiciones, Protección del sistema solar en la azoteaLa se está convirtiendo en un factor crítico para la fiabilidad energética a largo plazo. Las instalaciones fotovoltaicas robustas y resilientes ayudan a proteger las inversiones, garantizan una generación de electricidad estable y reducen la probabilidad de costosos tiempos de inactividad.
Los sistemas fotovoltaicos en azoteas suelen instalarse en ubicaciones expuestas y elevadas, lo que los hace especialmente vulnerables a las inclemencias del tiempo. Las tormentas severas pueden provocar daños estructurales, costos de reparación inesperados y pérdidas temporales de producción.
Los factores de riesgo comunes incluyen las fuerzas de sustentación inducidas por el viento, los impactos de escombros en el aire y los riesgos específicos de los techos, como la entrada de agua durante lluvias intensas. Es posible que la cobertura del seguro no compense completamente las pérdidas indirectas, como la reducción de la producción energética o la interrupción de las actividades comerciales.
Para los usuarios comerciales e industriales, los sistemas solares en azoteas suelen ser clave para alcanzar los objetivos de sostenibilidad y reducir los costos operativos. Los daños causados por condiciones climáticas extremas pueden interrumpir las operaciones, aumentar los gastos de energía y socavar las estrategias de descarbonización a largo plazo. Los usuarios residenciales enfrentan desafíos similares, ya que las fallas del sistema pueden generar facturas de electricidad más altas y una dependencia temporal de la red eléctrica.
Los sistemas fotovoltaicos de azotea sin protección se enfrentan a un riesgo financiero considerable. Más allá de los costos de reparación o reemplazo, las pérdidas pueden incluir una reducción del ahorro energético, un aumento de las primas de seguro y perturbaciones operativas.
Invertir en medidas preventivas suele ser más rentable que abordar los daños tras fenómenos meteorológicos severos. Esto incluye la selección de módulos resistentes a impactos, sistemas de montaje resistentes al viento, materiales no combustibles y recubrimientos protectores que reducen la degradación por la exposición a la radiación ultravioleta.
Las normas de la industria abordan cada vez más la resistencia al granizo, las cargas de viento y la seguridad contra incendios. Los sistemas fotovoltaicos certificados garantizan la idoneidad de las instalaciones para condiciones ambientales exigentes y garantizan la fiabilidad operativa a largo plazo. A medida que aumentan los riesgos climáticos, se prevé que el cumplimiento de las normas de prueba avanzadas sea cada vez más importante tanto para instaladores como para propietarios de sistemas.
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